La represión se recrudeció en varias partes del país, en especial en los barrios orientales de Managua

El obispo de Estelí y miembro de la Conferencia Episcopal de Nicaragua (CEN), Abelardo Mata, cuestionó el silencio del presidente Daniel Ortega, quien pidió el jueves pasado dos días para “reflexionar” sobre la propuesta de democratización de Nicaragua que le ofreció el episcopado.

La respuesta que hemos recibido es más violencia. Creo que (Ortega) ha respondido con hechos. Nefasta respuesta está dando, respuesta que no es responsable. La crisis se está ahondando más y más”, dijo Mata.

La represión se recrudeció este lunes en varias partes del país, en especial en los barrios orientales de Managua, en los que nuevamente los pobladores han señalado a policías y paramilitares como los responsables de la agresión a la ciudadanía que se manifiesta en contra del régimen orteguista.

El sábado pasado se venció el plazo solicitado por Ortega, después que el jueves los obispos le entregaron la propuesta y se declararon a la espera de una respuesta por escrito, de lo que dependería la reanudación del Diálogo Nacional, suspendido desde el 31 de mayo tras la masacre del Día de la Madre.

“El tiempo fijado ya terminó y ya no hay espera alguna. La decisión tomada es que se convoque a la asamblea del diálogo para que la misma mesa del diálogo lo dé por clausurado, ante la irresponsabilidad de quienes gobiernan. Más no sé decir”, dijo Mata al reflexionar sobre el silencio de Ortega.

Este martes el país vive su día número 57 de protestas, en las que han sido asesinados al menos 146 personas y más de mil han sido heridos, según organismos de derechos humanos.

Los obispos de la CEN son mediadores y testigos del Diálogo Nacional. El Gobierno se ha negado a discutir el tema de la democratización, porque para ellos sería una ruptura constitucional del país, lo que constituiría un golpe de Estado.

Obispo Báez a Ortega: “Nicaragua es otra y el grito de la gente es que se vaya”

“Señor presidente, la represión violenta, la agresión verbal mediática, las detenciones arbitrarias no es la solución a la crisis que vive el país, sino más bien es el medio para agravarla aún más. Nicaragua no es la misma (de) antes del 18 de abril, presidente, entienda”, habría dicho Báez a Ortega. El gobernante escuchó detenidamente. No comentó nada a las palabras de Báez durante el encuentro del pasado 7 de junio.

Después de vencido el plazo de dos días que pidió el mandatario para enviar por escrito una respuesta a los obispos sobre una propuesta de democratización, monseñor Báez revela algunos de los detalles de la reunión descrita por el cardenal Leopoldo Brenes como llena de serenidad en el comunicado que leyeron los religiosos.

El país esperaba el resultado de aquella reunión, después de la represión iniciada en abril. La falta de disposición de Ortega a responder ordenando el cese de la represión provocó que Báez le dijera que ahondaba con su actitud la gravedad de la crisis.

“La respuesta que está dando a partir del jueves que hablamos con Daniel Ortega es decepcionante e irresponsable. Yo se lo dije el jueves en su cara: responder solo con represión es ahondar la crisis política y el dolor de este pueblo que necesita otro tipo de respuesta. Le dije: presidente, Nicaragua es otra y el grito de la gente en las calles es que se vaya y la respuesta de usted es que haya una salida pacífica y constitucional”, expresó Báez a Ortega.

El equipo de Ortega que fue testigo de aquellas palabras era la vicepresidenta designada, Rosario Murillo; el diputado Edwin Castro (jefe de la bancada del FSLN) y el canciller de Nicaragua, Denis Moncada Colindres. Ninguno dijo nada.

Según el relato de Báez, el encuentro fue respetuoso entre ambas partes. El religioso lamenta que la represión gubernamental continúe recrudeciendo.

“También le dije: ‘señor presidente, la situación de Nicaragua va a ir entrando a un callejón sin salida que nos puede llevar a un caos generalizado y que a nadie le va a hacer bien. Señor presidente, está en sus manos la solución’”, habría insistido el obispo.

Añadió que la posición de la Iglesia católica es seguir apostando por el diálogo para encontrar una solución a la crisis de Nicaragua.

“No vamos a ceder a nuestra opción por dialogar, pero él debe tener voluntad política para escuchar y ceder, porque el país en este momento lo exige”, dijo Báez.

Murillo no responde

El diálogo está suspendido desde el 31 de mayo pasado. Los religiosos esperaban una respuesta de Ortega, después de la solicitud de los dos días de reflexión. Sin embargo, no hubo tal respuesta el mediodía de este lunes, durante la intervención de Murillo.

La vicepresidenta ni siquiera hizo referencia a si habrá una respuesta por escrito.

Murillo incluso obvió hablar del encuentro con los obispos. La cogobernante se centró en pedir nuevamente por la paz, mencionó a los dos policías muertos en el municipio de Mulukukú y dijo esta vez que las familias deben “entender esta otra Nicaragua que nos toca habitar”.

Solución es de los nicas

El obispo Silvio Báez durante el encuentro con Daniel Ortega le aclaró que la solución a la crisis política que vive el país no pasa por la presencia de los organismos internacionales, sino que debe ser solucionada por los nicaragüenses.

El gobierno de Ortega ha propuesto que el tema institucional sea abordado con la Organización de Estados Americanos (OEA), con cuya secretaría general tiene un acuerdo para realizar una reforma al sistema electoral, criticado por su falta de transparencia.

“Aquí no valen ya soluciones de los organismos internacionales que intervengan queriendo de alguna manera influir, desviar la lucha del pueblo. Es con los nicaragüenses la solución”, le habría dicho Báez a Ortega.

La Prensa/Emiliano Chamorro Mendieta