Cada marcha para rendir culto a Daniel Ortega cuesta 145 millones de córdobas a los nicaragüenses

Como parte de las acciones desesperadas del régimen de Daniel Ortega y Rosario Murillo por contrarrestar las manifestaciones en las que los ciudadanos le exigen su renuncia, el Gobierno ordenó sus propias movilizaciones, causando un costo millonario a las ya débiles finanzas estatales, debido a que se suspenden los servicios en las instituciones públicas al obligar a los trabajadores a participar en los actos partidarios.

El jueves, a los empleados los obligaron a hacer dos turnos en las rotondas de Managua, con gastos asumidos por el Estado.

Cada día de paralización de las actividades en las entidades públicas para que los empleados marchen cuestan a los nicaragüenses alrededor de 145 millones de córdobas, de acuerdo con estimaciones de economistas consultados.

Las actividades centrales del orteguismo se hacen en Managua, y el ejecutivo las usa para vender la idea de que Ortega y su esposa y vicepresidenta designada, Rosario Murillo, cuentan con un gran apoyo popular para desacreditar las protestas cívicas como un intento de golpe de Estado. En esos actos los oficialistas reclaman “justicia” para los 198 muertos que admite el Gobierno como parte de la masacre ordenada por Ortega y Murillo.

Organismos de derechos humanos nacionales e internacionales denuncian que son entre 322 y 484 los asesinados durante los meses más álgidos de la represión a las protestas ciudadanas. Las manifestaciones cívicas iniciaron el 18 de abril en contra de unas fallidas reformas a la seguridad social, que pronto exigieron la renuncia de Ortega y Murillo tras la masacre contra el pueblo perpetrada por policías, paramilitares y la Juventud Sandinista.

Costo de buses

Al costo millonario por la suspensión de las labores en las instituciones públicas, se le agrega el gasto de unos seiscientos mil córdobas que costaría el alquiler de unos trescientos buses por día, para trasladar a los empleados desde los ministerios y distritos de la alcaldía, así como para transportar desde los barrios de Managua y de otros municipios a los simpatizantes orteguistas a las marchas gubernamentales en la capital.

Según información de un transportista de Managua —quien pidió no publicáramos su nombre—, el alquiler de cada autobús cuesta entre 1,900 y dos mil córdobas.

Esta semana se cumplieron cinco meses de protestas ciudadanas, y el Gobierno ordenó tres días de marchas y plantones desde las rotondas de Managua para evitar que los autoconvocados se expresen en las calles. De acuerdo con un documento circulado a los secretarios políticos de los distritos de Managua, se ordenó “movilizar” por día a unas 5,400 trabajadores públicos.

Las concentraciones son en las rotondas Jean Paul Genie, Metrocentro, Universitaria, Cristo Rey, El Periodista, Güegüense, La Virgen, Hugo Chávez y en la Plaza Alexis Argüello. A cada distrito de la comuna se ordenó colocar seiscientas personas “de las instituciones asignadas” en cada rotonda para que, con banderas del FSLN, repitan las consignas de defensa a Ortega y Murillo.

Acelera recesión

La crisis sociopolítica profundizó el deterioro de la economía, pues entre abril y julio las pérdidas acumuladas fueron de 946.2 millones de dólares, y 347,000 nicaragüenses perdieron sus puestos de trabajo, según la Fundación Nicaragüense para el Desarrollo Económico y Social (Funides). Ante la profunda crisis, el Gobierno en agosto recortó el Presupuesto de 2018 en 13,374 millones de córdobas (entre ingresos y gasto).

Eliseo Núñez, analista político, advirtió que se “ahonda la crisis económica al incapacitar al Estado parcialmente por razones políticas”, y acelera la caída de los recursos del Presupuesto, pues la ejecución de proyectos y los trámites al público no se realizan.

La Prensa/Lucía Navas