Régimen orteguista aísla a familiares de los presos políticos en Nicaragua

El régimen orteguista no solo captura a las voces disidentes, sino que las aísla de sus familiares, privando a estos últimos de información sobre el paradero de sus presos políticos y de sus respectivos procesos judiciales, lo cual es parte de la “política de represión”, además de ser considerado como “malos tratos”, explicó el experto en derechos humanos Uriel Pineda.

Los padres de Edwin Carcache, el líder universitario secuestrado por el régimen el martes 4 de septiembre, tuvieron que correr hacia los juzgados el viernes pasado, en la noche. Les habían comentado que desarrollarían la audiencia inicial, pero no fue así. El padre del joven, Edwin Carcache, explicó que no les informan nada y en los juzgados tampoco los dejan entrar.

“La verdad es que tratan de vernos la cara de tontos, desgastarnos, que perdamos las energías, pero no, como diría Edwincito —su hijo— vamos a estar en la lucha y dar la cara por él (Edwin)”, expresó.

Mercedes Dávila, madre de Carcache y promotora de la Marcha de los Globos el pasado domingo, contó a LA PRENSA que no ha logrado ver a su hijo desde que lo arrestaron. Las más recientes imágenes de Edwin fueron transmitidas por medios oficialistas; su madre también lo vio, cuando le acusaron de “terrorista”.

Carlos Valle, padre de la joven Elsa Valle, reo política en la Cárcel de Mujeres, explica que desde las 6:00 a.m. inicia su jornada de peregrinación permanente por la libertad de su hija.

Su familia vive entre la desesperación y la zozobra por la situación de ella. Algunas noches, cuando escuchan motos cerca de su casa, se despiertan y “no podés dormir”, cuenta el padre mientras carga en su cuello un retrato muy grande —el mismo que lleva a todas las marchas— donde su hija viste una camisa roja y sonríe.

Aunque Elsa está detenida en la Cárcel de Mujeres y sus familiares han logrado conversar con ella en las visitas programadas, sus padres muy poco saben de su estado de salud, tomando en consideración que la última vez que la vieron no podía sostenerse por sí misma porque tenía una lesión que no había sido tratada, además de la enfermedad crónica que padece (púrpura).

La desinformación es una constante en los casos judiciales de los reos políticos. El padre de Carcache regresa nuevamente este lunes y se ubica en las afueras de los juzgados de Managua para intentar conocer sobre su hijo. Mientras está en la zona, algunas personas le dan ánimo.

El abogado Pineda explicó que existe un deber de administración de justicia transparente, es decir, que el principio de publicidad es transversal a toda la administración de justicia, lo que implica que los juicios deban realizarse en horarios y días hábiles en función de garantizar los medios de defensa adecuados para las personas. Los juicios que se desarrollan son “juicios que se dan en represalias por manifestarse contra el Gobierno”, apuntó el experto.

Por tanto, lo que busca el Gobierno es el ocultamiento del proceso, y esto no solo va en contra del Código de Procedimiento Penales, sino también está en contra de la publicidad de los procesos judiciales.

Cabe mencionar que a casi todos los juicios de los reos políticos, el sistema judicial solo ha permitido la entrada a los medios afines al Gobierno.

Plantón por la libertad de un defensor

Debido a la indignación de la sociedad nicaragüense frente a los procesos judiciales de los presos políticos del régimen orteguista, los plantones en los juzgados de Managua son cada vez más comunes. Este martes se desarrollará un plantón por la libertad de Matil Alexander Pérez Amador, miembro del Comité Azul y Blanco en Estelí y quien fue capturado el pasado 14 de agosto.

Para este martes está prevista la audiencia inicial en su caso. Según su hijo, Kevin Pérez, a su padre y a él los capturaron el 14 de agosto. A él lo dejaron libre al día siguiente, mientras que a su padre lo trasladaron a El Chipote y después al Sistema Penitenciario La Modelo, donde lo tienen en máxima seguridad, como si fuese una persona peligrosa, cuestionó.

El “pecado” del detenido, mejor conocido por su segundo nombre Alexander, fue creer en una lucha cívica y pacífica, además de velar por los derechos humanos. A través del Comité brindaba asesoría legal a los casos de jóvenes detenidos en Estelí.

La Prensa/Cinthya Torrez García