Paramilitares actúan bajo listados de CPC

Un grupo de encapuchados armados secuestraron la mañana de este lunes a Marlon Antonio Pérez Zamora, dueño del gimnasio Jireh Sport, en el barrio Larreynaga, luego saquearon todo lo que allí había y procedieron a dañar el local.

Su hermana Ivania Calero no descarta que el secuestro de su hermano esté vinculado con listados que han levantado miembros de los Consejos del Poder Ciudadanos (CPC) en los barrios, en contra de las personas que colaboran con la población autoconvocada.

Calero destacó que en el barrio hay una miembro de los CPC “y ella anda una lista de las personas que están apoyando a los universitarios y él fue una de las personas que apoyó a los universitarios cuando estaban en la Upoli (Universidad Politécnica de Nicaragua) y les llevaba víveres”.

Ella piensa que su hermano estaba en esa lista porque los encapuchados se fueron directo donde este y lo sacaron del establecimiento. “Iban directo por él”, explicó Calero en la Comisión Permanente de los Derechos Humanos (CPDH), donde denunció el secuestro de su pariente. Señaló que los hombres armados dañaron las cámaras de seguridad para que no quedaran evidencia de sus actos.

“No sabemos de él (Pérez), andan armados con AK”, dijo la hermana de la víctima, quien manifestó temor por la vida de su pariente “porque no sabemos nada de él ni por qué se lo llevaron”. Los encapuchados también se llevaron las máquinas de hacer ejercicio, quebraron los espejos, una motocicleta y una refrigeradora e hicieron todo tipo de destrozos.

Calero explicó que a tempranas horas, desde su local, Pérez observaba la manifestación de los pobladores desde las barricadas y de pronto vio la llegada de los encapuchados y se introdujo al local hasta donde estos lo siguieron.

Asimismo, en el barrio María Auxiliadora, también de Managua, los pobladores expresaron su temor al hablar con los medios de comunicación, ya que los CPC y la Juventud Sandinista hacen una labor de inteligencia en los barrios: identifican a las personas que van a las marchas, vigilan con quién hablan, quiénes los visitan, toman fotografías y videos.

“Tenemos una vecina, esa mujer es sandinista y ella si nos mira afuera comienza a estar tomándonos fotos y a estar grabando, supongo que es porque su hijo trabaja en la Juventud Sandinista y ella le pasa información. Hoy (lunes) muy temprano el muchacho andaba recorriendo las barricadas en su moto, media hora después venían las patrullas como que ya sabían por donde entrar”, dijo otro poblador que pidió el anonimato.

De igual forma, mientras un equipo de LA PRENSA realizaba un recorrido por los barrios orientales de Managua, varias personas tomaron fotografías a los reporteros y al vehículo en que se movilizaban. Minutos después las turbas orteguistas volvieron a atacar.

El asesor legal de la Comisión Permanente de los Derechos Humanos (CPDH), Pablo Cuevas, indicó que esa organización conoció que al sector llegaron varias camionetas con gente de la Juventud Sandinista y parapoliciales. “La Policía no hace nada (…) se vuelve cómplice”, expresó Cuevas.

 

La Prensa/Elizabeth Romero/Ivette Munguía Argeñal.

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