Ministerio de la Mujer ¿para qué?

El Ministerio de la Mujer (Minim) fue creado para garantizar “la participación de las mujeres en el proceso de desarrollo económico, social, cultural y político del país” y pese a que el Presupuesto General de la República le asigna recursos, dirigentes de organizaciones de mujeres consideran que es poco o nulo lo que hace.

El Presupuesto le asigna anualmente cerca de un millón de dólares. En 2018 la partida fue de 29.8 millones de córdobas, el monto es un poco mayor al recibido en 2017, cuando le destinaron 28.3 millones.

La mayoría de estos recursos se destinan al pago de salarios, viáticos y gastos administrativos. El año pasado solo se asignaron 138 mil córdobas para el desarrollo de programas y proyectos de capacitación y formación.

“Para nosotras el ministerio no existe, no sé si a otras mujeres las beneficia, pero a las mujeres organizadas en la Coordinadora no”, asegura María Teresa Fernández, presidenta de la Coordinadora de Mujeres Rurales.

Según Fernández, “este ministerio no ha buscado a las mujeres” y cuestiona que aunque la asignación presupuestaria que recibe es “mínima” , se destina mayoritariamente al pago de salarios. “¿Qué hacen los funcionarios y funcionarias en este ministerio?, se pregunta.

El Minim fue creado el 12 de febrero de 2013, mediante la ley de reforma y adición a la Ley 290 con el objetivo, entre otras cosas, de “formular, promover, coordinar, ejecutar y evaluar, políticas, planes, de programas, y proyectos gubernamentales, que garanticen la participación de las mujeres en el proceso de desarrollo económico, social, cultural y político del país”.

También para facilitar que “en los planes nacionales la población femenina tenga presencia activa en sus etapas de elaboración, implementación y evaluación, a fin de asegurar a las mujeres una efectiva igualdad de oportunidades en el desarrollo del país”, así como al acceso y control de los recursos y beneficios que se deriven del mismo.

De igual manera, “gestionar la captación de recursos financieros y técnicos destinados a acciones, proyectos y programas para la mujer, a ser desarrollados por el Ministerio y por organismos gubernamentales y no gubernamentales”.

“Incorporar evaluaciones”

Lylliam Huelva, economista principal de la Fundación Nicaragüense para el Desarrollo Económico y Social (Funides), considera que para poder determinar el impacto de las acciones que está desarrollando el ministerio, es necesario incorporar “evaluaciones” que reflejen el cambio que puedan tener los beneficiarios.

Entre las acciones que, según el sitio web del ministerio y el anexo del Presupuesto General de la República, realiza la institución, figuran: formación de mujeres en temas de liderazgo, sensibilización a funcionarios públicos e incorporación de políticas de género.

Huelva plantea que en los informes sobre la inversión de los recursos del ministerio “los resultados no son desagregados entre hombres y mujeres, por lo cual no puede visualizarse cuántas mujeres han sido atendidas por el ministerio”.Por lo tanto, el país tiene el reto de avanzar hacia la igualdad de las mujeres en diversos ámbitos.

Cambiar los patrones

Distintos informes, según Huelva, reflejan que para que las mujeres puedan desarrollarse, continuar estudiando e insertarse al mercado laboral, se deben “cambiar los patrones culturales existentes, esos que normalizan las relaciones desiguales entre adolescentes y hombres mayores, los que minimizan el acoso y la violencia, porque ha estado normalizada por muchísimos años” y añade que “el esfuerzo no debería ser de cada institución de manera aislada, necesitamos abordajes integrales”.

Para Hilaria Salinas, presidenta de la Red de Empresarias de Nicaragua (REN), “las condiciones en Nicaragua están cambiando y muchas mujeres están adoptando posiciones de liderazgo, empezando sus negocios, emprendiendo y eso es muy positivo”. Sin embargo, lamenta que exista “la barrera de violencia contra la mujer, pues eso dificulta tener paridad de género en el entorno laboral”.

Por su parte, Huelva considera que la violencia de género es una de las que principales limitantes que enfrentan las mujeres nicaragüenses y destaca que el Informe sobre La Situación de los Derechos Humanos en el Mundo, publicado en febrero de 2018, señala que la violencia de género contra mujeres y niñas empeoró en Nicaragua, pues según organizaciones no gubernamentales en 2017 hubo 55 femicidios.

Respecto a la igualdad de oportunidades entre mujeres y hombres, Salinas considera que en Nicaragua se ha mejorado, aunque si se compara con otros países como Colombia y Perú, se nota la necesidad de seguir con los esfuerzos.

Política del Gobierno

Para Huelva, en el país se han registrado avances y señala algunos indicadores en los que se ha centrado la política del gobierno en beneficio de las mujeres, entre estos la Ley 717, Ley Creadora del Fondo para Compra de Tierras con Equidad de Género para Mujeres Rurales.

Dicha ley ordena otorgar apropiación jurídica y material de la tierra a favor de las mujeres rurales, para mejorar la calidad de vida del núcleo familiar y el acceso a los recursos financieros.

Fernández refiere que esta ley “fue aprobada el cinco de mayo de 2010 y en agosto del mismo año fue reglamentada, a pesar de eso el Estado nicaragüense no le ha colocado fondos. Mientras no asigne fondos en el Presupuesto, la ley no se puede aplicar” y las mujeres seguirán sin recibir beneficio, lamentó.

Añadió que en su momento solicitaron apoyo a la vicepresidenta designada por el Consejo Supremo Electoral, Rosario Murillo, pero nunca recibieron respuesta, por lo que como mujeres organizadas han tomado sus propias acciones y están programando distintas actividades para recaudar fondos que les permitan comprar cincuenta manzanas de tierra y beneficiar a cien mujeres.

Seis ministras

El Ministerio de la Mujer fue creado en 2013 y absorbió al Instituto Nicaragüense de la Mujer (Inim). Desde la llegada al poder del Frente Sandinista en 2007 ha tenido seis ministras, todas ellas han sido destituidas después de permanecer en el cargo por períodos cortos.

La primera fue Emilia Torres en 2007, quien durante “pocos meses” estuvo al frente del entonces Inim; a su salida, el cargo lo asumió Rita Fletes, quien permaneció hasta noviembre de 2007.

Seguidamente, Claudia Cerda López fue nombrada como directora de la institución hasta 2008, cuando fue separada del puesto. En ese momento lo asumió Lilia María Alfaro, hasta marzo de 2009, sustituida por Perla López Miranda.

En 2010 y por dos años consecutivos tomó el mando Isabel Green, hasta 2013, cuando se hizo el cambio de nombre a la institución y Arlen Patricia Vargas Padilla, la actual y poco conocida ministra, fue nombrada.

La Prensa/María José Espinoza.