“Reformas profundas, no cosméticas”, dicen analistas después de maniobra con Rivas

Los escenarios políticos para el ejecutivo de Daniel Ortega, después que la Asamblea con mayoría sandinista le quitó el miércoles funciones al presidente del Consejo Supremo ElectoralRoberto Rivas, pasan por la necesidad de reformas profundas al sistema, consideraron expertos, políticos opositores y organismos de la sociedad civil.

En medio de negociaciones con la Organización de Estados Americanos, con la que se comprometió a tener lista una reforma electoral en 2019, presionado además por sus críticos que le recuerdan sus actuaciones dictatoriales, el caudillo sandinista siempre ha jugado a mantener todo igual, describe el exdiputado opositor Eliseo Núñez.

“Ortega va a intentar jugar al gatopardismo; es decir, que para que todo siga igual, algo tiene que cambiar y ese ha sido el tema en estos días para ver cómo él logra acomodar las cosas para no perder el control que ejerce sobre el Consejo Supremo Electoral y los demás poderes del Estado y a la vez tener una especie de cambio de imagen que le permita controlar el tema de las sanciones que puedan hacerse acreedores por parte de los Estados Unidos”, dijo Núñez.

El 21 de diciembre pasado, el Gobierno de Estados Unidos sancionó al magistrado Rivas, aplicándole la Ley Magnitsky que permite al presidente de Estados Unidos congelar los activos y cancelar visas a funcionarios señalados de actos de corrupción y violación a los derechos humanos.

Bajo la sombra del sigilo que caracteriza a su gobierno, ni Ortega ni su esposa Rosario Murillo, actual vicepresidenta designada por el poder electoral, se han pronunciado públicamente sobre el caso de Rivas, aliado del partido de gobierno. Sin embargo, el 26 de enero fue efectivo la cancelación del nombramiento como embajador de Nicaragua en Costa Rica del hermano del magistrado, Harold Rivas, así como la esposa de este, Jeanette Pérez Vega, excónsul nicaragüense en ese país.

La expresidenta del CSE, Rosa Marina Zelaya, advierte que Nicaragua necesita “de reformas profundas, no cosméticas”, porque “estamos ante una situación de deterioro institucional tan grande del sistema electoral y no podemos solamente estar cambiando personas y ejerciendo lo mismo”.

El miércoles pasado, los diputados sandinistas votaron por una reforma a la Ley Electoral, en la que le quitaron funciones a Rivas y se las asignaron al vicepresidente del CSE, el sandinista Lumberto Campbell.

Sin embargo, tanto Zelaya como Núñez consideran que para impulsar reformas políticas estas se deben consultar, tanto a partidos políticos, Iglesia católica, evangélica, así como a organizaciones de la sociedad civil y el sector privado.

A juicio del exdiputado Núñez, el país debe empezar a funcionar, por lo que insiste en que se abra al juego electoral a la libre competencia.

“Un cambio en las autoridades electorales, sin un cambio en el sistema electoral, lo único que conseguís es cambiar unos obedientes por otros obedientes, porque al final quien se roba las elecciones electorales en este país no es el Consejo Supremo Electoral, sino que es Daniel Ortega”, aseguró el exdiputado Núñez.

MPN cuestiona a la OEA

E l Movimiento por Nicaragua envió este martes una carta al secretario general de la Organización de Estados Americanos (OEA), Luis Almagro, a quien preguntan sobre los resultados del Memorándum de Entendimiento que tanto la OEA como el Gobierno suscribieron en octubre de 2016.

“Ya ha transcurrido un año de procesos de negociación y los ciudadanos nicaragüenses no sabemos nada del avance del proceso, y si hay acuerdos o no. El MpN quiere recordarle, secretario general Almagro, que los ciudadanos nicaragüenses debemos ser informados sobre qué se negocia, qué se acuerda y cuáles son los plazos para cumplir lo acordado”, expresa la carta del MpN.

También le recuerdan a la OEA la inacción de las instituciones fiscalizadoras en el caso del magistrado Roberto Rivas y le dicen que les preocupa que el prestigio acumulado por Almagro, gracias a su posición con Venezuela y Honduras, se vea deteriorado por la falta de claridad en la actuación con Nicaragua.

 

La Prensa/Emiliano Chamorro Mendieta